miércoles, 23 de noviembre de 2011

Con las bendiciones del Sumo Sacerdote Aleph

La República de Kaising acaba de crear el ministerio del Santo Oficio, donde se recogen todas las actividades religiosas y su desarrollo.
Ya que en la República existe libertad de culto, pero la mayoría de las gentes profesan la religión del Profeta, con el amparo del Sumo Sacerdote Aleph, su Eminencia el Canciller, ha nombrado un Pontífice Máximo de Horniara, el hermano Gerion de Thalos, hombre humilde y piadoso, que velara por el buen funcionamiento de la Iglesia.

Pontífice Gerion de Thalos

Como cabeza del ministerio del Santo Oficio, además, deberá nombrar un inquisidor general para el control de otros cultos, y para ello se ha propuesto, tras la marcha de Telion de Malleus como Embajador, al incorruptible hermano Kasimir Vergen.
Con las Bendiciones del Sumo Sacerdote......



Inquisidor General Kasimir Vergen





lunes, 21 de noviembre de 2011

Paseando por el Puerto.......

El Gran Almirante de la República, el Keneg Ulfred IV Lendelor, pasea por el puerto de Limann Edekon, supervisando las obras de reforma, y algunos de los navíos que allí se encuentran. La conversación entre el Keneg y el Practico portuario versa sobre lo mismo de siempre, temas marítimos. Ambos hombres, de edad similar, se conocen hace años.

-...y como puede ver su alteza, allí ira un faro.
-Eh, si, muy bien Gustav, muy interesante.-dice el Keneg, apenas conteniendo un bostezo.
-Que ocurre, su excelencia.
-Lo cierto es que estaría mas interesado en ver la progresión de la flota, ahora que estamos en medio de la reformacion de la Armada, nada mas que eso, buen amigo, ocupa mi mente ahora.

El Practico esboza una ligera mueca, y da una calada mas a su pipa de hierbas. Con bastante calma,expulsa el humo.

-Seguidme excelencia.- dice el Practico

El Keneg y su comitiva siguen al Practico Gustav por entre intrincados laberintos portuarios, ahora en obras, repletos de andamios, ladrillos y hombres trabajando. Tras varios minutos andando, atraviesan varias naves en desuso, y acceden a un área portuaria algo escondida. El Keneg conoce esta zona muy bien.
Los guardias que allí se encuentran se forman y saludan con la mano en el pecho.

-Y estos navíos, que son, si puede saberse.- el escriba Hochist, con sus lentes gigantescas acaba de hacer lo que mas molesta al Keneg. Preguntar sin motivo alguno.
Mientras el Keneg lo mira con frio semblante, Hochist, todo sea dicho, un gran escribano, le mira extrañado tras unas grandes lentes, ojos distorsionados de insecto, nariz aguileña y rostro delgado. Como al parecer nadie contesta, no hace otra cosa que pasarse la lengua por los labios.
El Keneg aprieta los puños y cuenta en voz baja........

-Estos, mi buen amigo no son mas que Dromons, nuestros barcos de transporte de tropas, rápidos y armados ligeramente.- responde Gustav- Y están aquí para ser reparados, tras el ultimo tifón, como el resto de navíos.
Hochist parece interesado en los grandes navíos que se encuentran amarrados en el muelle.
-Bueno yo estaría mas...-enuncia el Keneg.
-Y aquellos que son.- interrumpe el escribano
La mirada del Keneg se clava en la nuca del escribano, que ahora, con su enjuta medida, vestido de negro y la capucha en la cabeza, se ha colocado delante de su alteza, mientras señala los barcos.

El Practico esboza una sonrisa mientras se lleva la mano a la cabeza. 
-Veamos, aquellos barcos de allí son nuestras típicas Barcazas de comercio y pesca, se llaman Kopjes, muy simples, y muy resistentes, navegan igual por mar o río. Aquellos de allí tan grandes son nuestros mercantes, los Fluyts, usados para comerciar en ultramar.


Kopjes                                                                                                                Fluyt


-Ohh!! Y aquellos tan bellos.
-Aquellos están en dique seco para reparación. Son Galeras Kaising, nuestro barco de guerra mas usado. Son rápidas y maniobrables, pues llevan remos y velas, como los Dromon, pero además suelen ir armados para atacar barcos enemigos.
-Maravilloso!!! Y..-
-Antes que prosigáis, eso es un barco de comercio Winggërs, llamado así porque posee una cantidad ingente de velas, que le permiten navegar raudo y maniobrar con una gran carga. Los hay mas grandes y mas ligeros, pues se hacen por encargo.
 Galera, Winggër y Winggër corto







El Practico y la comitiva continuaron hacia una nave que permanecia cerrada, en estado deplorable, y suspendida parcialmente sobre el agua. Al llegar al portón lateral, Practico y Keneg acceden al oscuro interior, mientras los guardias allí apostados cruzan rápidamente las lanzas, prohibiendo así el acceso al resto de la comitiva. A su espalda, el Keneg oye un bufido de resignacion que viene del escribano, y en su interior ríe de gozo.

-Por fin, su alteza, ya estamos solos y lejos de miradas....inquisitivas.- dice el Practico. -Aquí se encuentra.

En mitad del canal de agua, escondido en la nave, se encuentra un navío, todavia en construcción, de proporciones colosales, con una torre en la parte de proa y un castillo inmenso y acorazado en la parte de popa. El Keneg se queda fascinado.

-Los cañones funcionan con vapor, por conductos de una caldera, pequeña pero muy potente. Es de un ingenio casi diabólico, mi señor.
-Nos ha costado una fortuna conseguir los planos del diseño original, de mano de su inventor.- dice el Keneg
-El Capitán Hankcrow, verdad.
-Si. El Capitán Hankcrow. Ahora solo tenemos que empezar a fabricarlo para tener una hegemonía marítima.
-Señor, los hombres le llaman Leviatán. No se si seria correct..- dice Gustav.
-Leviatán, eh.- el Keneg esboza una sonrisa. -Pues así se llamara. Galera de Guerra Leviatán.


Un Leviatán

sábado, 19 de noviembre de 2011

Preparad las estancias.....

".......para Lord Reinhard, embajador del Principado de Saarema. Pues nos han notificado que en breve estará aquí. Acordaros de perfumar las estancias y de preparar los presentes. La Princesa Amira ya ha preparado unos aceites y ungüentos para que el embajador se relaje de tan largo viaje. Vamos, deprisa......"

Lord Phelinor, Mayordomo de Palacio

viernes, 18 de noviembre de 2011

El Capitan Hankcrow.......

En prevision de un posible auge del transporte comercial marítimo, debido a las nuevas relaciones diplomaticas con el resto de Evaldaric, tememos un rebrote del viejo problema de la piratería. Por este motivo, bajo mandato del Canciller Supremo, nuestro Gran Almirante, el Keneg Ulfred IV Lendelor, ha comenzado a contratar marinos mercenarios para el apoyo y vigilancia de las rutas comerciales, hasta que la nueva Armada de la República este de nuevo operativa.
El ampliamente conocido, y antaño pirata, Capitán Hankcrow, terror del estrecho de Voros, se ha sumado a nuestra causa junto a su navío, el Invencible.




Permanecerá anclado en Limann Edekon hasta la próxima Décima, que partirá de incógnito a reconocer los baluartes secretos de los piratas.

El Compromiso de Kaising. Parte I


Malak se encontraba apoyado en su lanza, con la armadura de mallas hecha jirones. Costras de sangre seca y barro le picaban en el rostro, allí donde una flecha le había rozado y por poco le arranca la vida. Estaba cansado de luchar y de esta guerra.
 Aunque era oriundo de Westoë, llevaba años luchando en las filas de la Península de los Baldric, para su señor, el Duque Elifer Wallach, el León.
Valiente y osado, pero ya anciano.
Para que luchamos; era la pregunta mas repetida por todos aquellos guerreros. El país, si podía llamarse así, llevaba décadas en guerra, sino siglos. Alianza tras alianza, se iban rompiendo por motivos estupidos. Cuando no era el dinero, era la tierra, cuando no, la raza.
Supina estupidez la raza. Aquí todos estábamos mezclados. El mismo era medio taani, y Christopher, el compañero que tenia al lado, sentado en el barro, con las botas rotas donde asomaba un dedo gordo bastante amarillo, era medio nórdico y medio arsunni. Nadie aquí era puro. Ni los nobles, ni los reyes.
Su señor tenía un hijo adoptado, al que quería más que a sus propios hijos, y que tenía la piel tan cetrina como el taani más harapiento que hayas visto. Eso si, es cierto que luchaba como un tigre, y era un gran conductor de hombres. El mismo había luchado bajo sus órdenes.
La lucha ya duraba demasiado, y desde la colina donde estaba parado, mientras el ejército esperaba que sus líderes dialogaran con el enemigo, observo el paisaje desolador en el que llevaban luchando más de un mes. Los llanos estaban plagados de muerte, jóvenes cuerpos que imposibilitaban ya la carga de la caballería, en descomposición avanzada. Armas y armaduras, animales y carros, abandonados en el campo de batalla. Otra generación más perdida por la guerra.

Algunos decían que esta vez las cosas cambiarían, porque del otro lado, el Archiduque estaba dispuesto a capitular, y tenia una propuesta. Muchos decían que era la paz. Otros que la rendición. Lo cierto es que el viejo archiduque había caído en batalla, cargando con sus caballeros, pero sus tropas no parecían haber perdido fuelle, al contrario de lo que decían otros, que era el fin de Aurea. Ahora su hijo era el gobernante, un buen estratega y soldado, pero joven.
 Demasiadas veces había asistido a este tipo de diálogos en su vida, como para que el bueno de Malak tuviera alguna esperanza al respecto.
Lo único que el sabia era que miles de familias en esta apestosa isla, convertida en un cenagal, se morían de hambre, que los niños morían desnutridos, y las mujeres ya no tenían fuerzas ni para llorar. Los pocos hombres que quedaban en los pueblos y aldeas eran niños, viejos o algún tullido, el cual solía intentar aprovecharse de las mujeres más desvalidas. El se sentía afortunado, pues no tenía ni mujer ni hijo. Habían muerto hace tiempo, gracias al creador. Ni siquiera sabía como había sido. De repente su aldea y su casa eran pasto de las llamas, no sabía si habían sido los suyos o el enemigo. Que importaba eso ya.

Christopher saco del zurrón un trozo de carne que parecía podrida, o al menos así olía. Lo engullo sin pestañear mientras allí sentado, oteaba el horizonte.

En el horizonte, donde la niebla cubría el campo de batalla, apareció un pequeño punto oscuro. Se movía y avanzaba rápido.
Malak calmo a sus hombres, que se habían levantado con las lanzas listas. Eran una tropa penosa de hombres maduros, sacos de huesos que crujían al moverse por culpa de la humedad, las privaciones y el hambre. Pero sus manos eran como frías garras capaces de empuñar lanza y escudo con una fuerza sobrehumana. El no era su oficial, pero había entrenado a muchos de ellos y lo trataban como tal. Los calmo ya que solo era un jinete, un mensajero.
Con un dolor de huesos indescriptible, Malak se puso en movimiento, bajo de la colina y atravesó las filas de sus hombres, que volvían a quehaceres varios como sentarse, tumbarse o comer algún pedazo de pan mohoso. Malak miro sus caras y solo vio resignación. Un mar de ojos verdes, negros y azules que tan solo miraban al suelo, sin futuro.
Levanto un brazo y saludo al jinete, en el momento que este frenaba a su encabritado corcel. Asió la riendas y con fría parsimonia le pregunto hacia donde iba y que nuevas traía.

El jinete, nervioso y agitado, se quito el yelmo. Barro y sudor corrían por su rostro. Tenía una cara joven, con una pequeña barba castaña, y ojos vivos. Puede que los únicos ojos vivos de aquel lodazal.
Jadeante, miro a Malak con el yelmo en sus manos.

-¿Es que no lo sabéis todavía?...Dios!! cuanto tiempo lleváis aquí.

-Llevamos una eternidad esperando, muchacho. Y tras esa colina esta el resto del regimiento. Ahora solo son heridos y moribundos. Si vas allí, busca una tienda roja en el centro. El oficial es Lord Rever. Un autentico bastardo.

El jinete se coloco el yelmo con prisa y espoleo su montura, la coloco al paso y atravesó a los soldados que ocupaban el camino que bordeaba la colina.
Algo bullía en la mente de Malak mientras veía al jinete, bien armado y con buena montura. Llevaba armadura. No era un simple mensajero. Grito:
      - Ehhh!!  Jinete!! Que nuevas son las que traes.

El jinete continúo un trecho, pero de repente paro. Parecía como si estuviera exhausto, como si el mundo se hubiera parado de repente. Incluso algunos soldados alzaron el rostro y miraban extrañados al jinete.
Un pequeño rayo de luz se abrió paso entre las brumas del cielo, iluminando la armadura del jinete. Tras el barro no se podían apreciar los intrincados motivos que decoraban la armadura.

- El Archiduque ha ofrecido que los cinco reinos firmen la paz.

El aire se le helo a Malak en los pulmones. No pudo ni respirar. Los soldados que allí estaban enmudecieron.
El jinete observo un océano de ojos que le observaban. El tiempo se freno de repente y ni tan solo los pájaros cantaron.
Malak observo su rostro lleno de barro, y vio lágrimas en dos ojos verdes, ahora rojos.

- Y lo acaban de hacer.- dijo. – La guerra se ha acabado-.

El jinete emprendió de nuevo su camino a paso ligero. Parecía que hubiera envejecido de repente.

Sargento Malak

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Calendario Horniara II

El Calendario Horniara, creado por un grupo de sabios, y basado en un proyecto anterior de Teocres de Koros, se compone de una division estricta del tiempo. Los nombres están en lengua Horniara, pero pueden adaptarse a cualquier idioma, pues presentan fácil traducción.

El año se encuentra dividido en tres estaciones: empieza en Geron, luego Tolon y Amos. Son el equivalente al Otoño, Invierno y Verano.

Cada estación tiene dos ciclos iguales, primero Hilor, o primer ciclo, luego Kalor o segundo ciclo.

A su vez cada estación tiene 10 Décimas, cada una compuesta de 10 días. Por tanto cada estación dura 100 días, y cada año 300 días. Los ciclos se ajustaron porque marcaban cambios dentro de una misma estación, y ayudaban a los ciclos agrícolas.

En la República de Kaising, la décima se reparte así:  el primer día es fiesta, luego tres días de trabajo, luego un día de descanso (día de la República), luego cuatro días de trabajo, y el ultimo es fiesta, que se uno al primero de la siguiente décima. Pero, cada reino puede adaptarlo como quiera.

Obvio decir los nombres de los días pues son en Horniara, y es mas fácil que cada reino adapte el nombre que quiera. Tal vez en Evaldaric quieran llamar a cada dia laboral con el nombre de uno de los 7 reinos. Quien sabe............

El Calendario Horniara

"Mi Señor!!! Nuestro embajador, Lord Kelven, ha ofrecido el uso de nuestro Calendario a la Corte Real, ya que ellos no tienen un sistema estándar de computo de tiempo, debido a la variedad de reinos y culturas que existen. Siguiendo vuestras ordenes, Canciller, Lord Kelven ha ofrecido la unificacion de Calendarios para el Reino, usando como modelo nuestro sistema. Estamos a la espera de la respuesta de la Corte. Que gran honor!!!!

                                

Tadeus de Tergon, escriba y sabio