lunes, 5 de diciembre de 2011

En busca del Destino

Forbus y Shamino se encuentran caminando por una concurrida calle, que desemboca en el acceso a Palacio.

-Tu nombre es muy curioso, Shamino. Suena raro, Sha-Mi-Noooo.....- dice Forbus mientras abre exageradamente la boca al decir las ultimas silabas.
-Pues anda que Forbus....y además conocido como "el cuervo negro"- Shamino hace una mueca y pone una voz afeminada cuando dice el sobrenombre de Forbus- eso si que es raro. Cuervos, puajjj!! Que asco de bichos.
-Ehhhh!!! No hace falta insultar. Solo era una pregunta- brama Forbus- Y el motivo de que me llamen así es....-
-Por aquí, sigueme- Shamino agarra del brazo a Forbus, sin dejarle terminar, y lo arrastra hacia un callejón entre dos casas. Instantes después Forbus esta desorientado.
-No pretenderías entrar por la puerta principal como un Conde o un Barón. Vamos, por aquí llegamos a la puerta de la muralla que da a la zona de cocinas. Hay menos transito y allí nos espera mi amiga Hanna, la cocinera de la que te hable.- a Shamino le brillan los ojos.
El camino serpentea entre varias casas, y poco a poco, se va haciendo mas amplio. Al final desemboca en una avenida llena de carros y personas, que abastecen o sirven al Palacio.
-Pues bien, retomando la conversación anterior- dice Shamino, poniendo una voz de erudito a modo de burla- Mi nombre me viene dado por mi padre, que se llamaba así. Mi madre y el nunca se casaron, pero vivieron mucho tiempo juntos, en tierras lejanas, donde nací yo. Se que se amaban, no pongas esa cara, pero mi padre era un aventurero, igual que yo. Un día, unos compañeros, vinieron a buscarlo para emprender nuevas aventuras y se marcho. Conocieron a mi madre, pero mi padre nunca les hablo de mi, para evitar que le prohibieran ir con ellos. Yo era muy pequeño, y esto lo se por mi madre, pero recuerdo a algunos de ellos. Uno era un hombre de melena rubia, radiante, alguien importante, vestido con armadura. Otro era un hombre mayor, con barba, y solía llevar una ballesta. También iba con ellos un muchacho joven, apenas un mozalbete.
Mi madre regentaba una taberna, que fue donde me crié, y mi padre jamas volvió. Al final tuvimos que cerrar el negocio. Y tras miles aventuras, aquí estoy. Lo único que me queda de el, es esta cinta roja que suelo llevar a veces para recogerme el cabello.

Tras esta alocución ambos hombres llegan a las puertas de servicio, dos portones por los que van entrando carretas cada poco tiempo. En la entrada, acompañada de varios guardias de palacio, se encuentra una mujer joven, rubia, de bellas facciones, y exhuberantes pechos. La muchacha tontea con ellos de modo zalamero, pero no permite que se le acerquen. Al llegar los dos hombres, los guardias se cuadran y bajan las lanzas ante ellos.
-Tranquilos chicos- dice la muchacha, que se interpone entre los hombres, con los brazos en jarras. -Estos son los nuevos mozos de los que os hable. Vamos a ver, muchachos. ¿Sois los mozos que la cocinera mayor pidió o no?- la muchacha esboza una sonrisa al pronunciar la pregunta.
Durante un instante nadie dice nada. Luego Shamino contesta con un parco "si señora"
-Vaya, pensaba que seriáis mas jóvenes, no creo que duréis mucho fregando ollas y cazos. Pero en fin, yo soy una mandada. Seguidme. Hasta la vista chicos- dice al pasar cerca de los guardias, los cuales no quitan ojo de modo descarado al bamboleo de sus posaderas.
Los dos hombres siguen a la muchacha por el interior de lo que parecen interminables pasillos de cocinas. Tras un buen rato, giran una esquina para entrar en un pequeño almacén. Se hace el silencio. La muchacha se gira ante ellos, y se queda mirando a Shamino. Forbus no puede evitar desviar la mirada hacia esos gigantescos pechos.
Shamino y la muchacha se acercan el uno al otro, y tras un instante de silencio, comienzan a besarse como dos animales, y acaban rodando por el suelo.
Forbus no sabe que hacer así que comienza a silbar y se mete las manos en los bolsillos. Tras unos momentos, las dos figuras paran de revolcarse en el suelo y se levantan, intentando adecentarse un poco.
-Esto....ejem...bueno, lo siento Forbus, llevábamos días sin vernos. Esta es Hanna. Este es Forbus, el hombre del que te hable.- dice Shamino algo sonrojado.
-Ah, si. El enamorado.- sonríe la muchacha mientras se arregla el vestido. Realmente es una belleza.
- Por cierto, debemos darnos prisa, si queremos pasarte hacia los jardines. Usaremos una puerta de servicio que hay tras la tapia del muro. Se usa para servir a los señores si están en estos jardines. Pero ya nadie viene por aquí. El problema es que para pasar la tapia se usa un portón con llave, y no la tengo. Pero el muro es muy bajo. La Dama suele pasear por allí algunos días cuando atardece. Espero que tengas suerte hoy.- dicho esto, tras una mirada fuera del almacén, los tres se aventuran raudos en el caos que son las cocinas de palacio.

Hanna, la cocinera

Carta a una Madre

Lady Ayesh Wyndoë se encuentra en una de sus estancias privadas, sentada a una mesa de tocador, próxima a una ventana de arco, desde la que se puede apreciar el atardecer soleado y sin nubes, algo poco frecuente en Makaura. Desde su residencia palaciega en Tegeuse, termina de leer la carta que acaba de llegarle por correo marítimo, desde mas allá del Mar Gris, escrita por su hijo mayor, su orgullo, Lord Kelven.
Lady Ayesh Wyndoë
".......y estos son los acontecimientos que tenia que relataros, madre. Después de la entrega de los presentes, y la poco afortunada intervención del bardo, Lady Ariadna se mostró muy receptiva a mis halagos, y de verdad me hizo sentir que su corazón podía estar abierto a mis pretensiones. Pocas veces he conocido a una dama que reuna tales atributos propios de lo que vos me habéis enseñado. Una dama de verdad, digna de un caballero de verdad, algo que he pretendido ser siempre, madre. Tal y como padre hubiera querido.
El problema surgió cuando durante el banquete, una muchacha, que no reconocí porque llevaba cubierto el rostro, se tropezó conmigo. Por supuesto me disculpe por mi torpeza, y la muchacha me miro y se alejo rauda. Lo cierto es que tras la fiesta encontré en el bolsillo de mi capa una nota, en la que , dicha muchacha, que decía ser una amiga, explicaba en escuetas lineas, que Lady Ariadna era pretendida por Lord Valdus Seholm, Campeón de su Majestad. Daba a entender que el favor del rey obviamente acompañaba a su Campeón.
Comprended madre, mi estado de animo actual. Lord Valdus participara en el torneo que se avecina, y yo también lo haré. Para ello pediré el favor de Lady Ariadna. Siento dentro de mi, que debo luchar como me habéis enseñado, por el amor de mi dama, y para ello me enfrentare a lo que sea menester. Pero también soy Embajador de la República, y por tanto debo hacer aquello mejor para mi pueblo. Esta diatriba me mata, madre. No se que hacer.
Por ahora, creo que seguiré el consejo de mi asistente Kluber, y esperare hasta el torneo, para recibir el favor de mi dama, o para perderlo, y ver la verdad sin los velos del amor.
Atentamente, y esperando no alteraros con mis desvelos, vuestro amante hijo, Kelven."

Kluber

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mal de Amores

En el interior de la taberna "El Perro Mojado", se encuentran sentadas varias figuras alrededor de una larga mesa de madera. Es bien entrada la noche, un quinto dia de la Decima, poca gente queda ya en la posada. El grupo formado por algunos rezagados esta visisblemente ebrio. Entre ellos, dos figuras estan charlando.
-Que diablos voy a hacer. Es la primera vez que me quedo....uffff..- sonoro eructo etilico -que me quedo sin voz cuando le canto a una mujer. Maldita sea!!- Forbus lanza un hueso de pollo al suelo con furia. Claramente va borracho, apenas puede hablar bien, se encuentra recostado, con el brazo apoyado en la mesa, sosteniendo una jarra, y la mirada caida y perdida.
-ahh, las mujeres, maestro, que gran problema- un hombre bastante mayor con pinta de marino, levanta la cabeza de la mesa, parecia que dormia, y levanta la copa a modo de brindis.
-callate Lucas- dice Forbus
-es Lugash- el anciano acaba con su trago y apoya la cabeza de nuevo en la mesa.
-me importa un comino-
-me decias algo compadre- otro hombre algo mas joven, con un pañuelo cubriendo su melena rubia, mas borracho si cabe, mira a Forbus.
-no, Shamino, decia que me importa.....Bah!! dejalo.- Forbus se lleva la jarra a los labios, mientras el otro hombre vuelve a su sueño.
-mirame, yo el gran Forbus, conquistador de Egela, jefe de los vengadores negros, aqui perdido en una taberna de mala muerte, bebiendo con una panda de perdedores que acabo de conocer. Y mi nuevo mejor amigo es un viejo llamado Punkas.-
-Lugash....- un sonido sordo llega del anciano que duerme.
-lo que diantres sea- grita Forbus. -el problema de todo esto es que no puedo quitarmela de la cabeza, esa melena oscura y esos ojos, como pozos sin fondo, casi se me para el corazon. Yo, que he conquistado a mujeres hermosas por todos los continentes conocidos, caer hechizado asi. Que verguenza.- Forbus se lleva la jarra al gaznate, para comprobar que esta vacia. Tras observar a Shamino, sentado en una silla con la cabeza apoyada en el respaldo, lentamente, y mirando hacia todos lados, le quita la botella de groc que tiene entre las manos, para llevarsela a la boca.
-y ademas la hija de un rey. Que podria ver ella en mi. Es mas, como ganarme su afecto. Maldita sea- Forbus mete la cabeza entre los brazos, derrotado.
-yo pensaba que tu no te rendias nunca en lo que amorios se refiere- Shamino pronuncia estas palabras sin moverse un palmo, sentado con la cabeza hacia atras, ni tan siquiera abre los ojos.
-y no lo hago, bueno, nunca antes habia sido asi. Pero es que parece una mujer tan especial.- dice Forbus medio dormido.
-bueno...........-se hace el silencio un instante -si te interesa, dicen que suele pasear sola por los jardines del este de palacio, al atardecer. Una buena amiga es cocinera de palacio.- comenta Shamino sin despertarse -Y la tapia del muro es bastante baja.............

Shamino, Aventurero

El sequito de Lord Kelven aumenta

Junto a Lord Kelven Wyndoë, en su comitiva, se encuentra un gigante llamado Tuor. No es muy inteligente, pero posee la gran habilidad de llevarse bien con cualquier animal, por lo que Lord Kelven lo destino a cuidador de caballos personal.
Su imagen a asustado a mas de uno, y evitado que cualquiera pudiera afectar a los caballos, pero en el fondo es todo corazón.
Nadie sabe donde nació, pero si que fue hecho esclavo en Andaman, y acabo liberándose de sus cadenas, alzándose contra sus amos, unos mercaderes de esclavos. En la revuelta se dice, que Tuor, arranco la cabeza de cuajo de un guardia, con sus propias manos, y que es capaz de matar una res de un golpe en la cabeza. Eso seria probable, si Tuor fuera capaz de hacerle daño a un animal, por suerte, no es así. Incluso no come animales, solo hogazas de pan, miel, frutas y verduras y mucho queso y manteca, regado con varios litros de cerveza.....
Los niños acaban adorándole, y siempre es querido allí donde va, aunque al principio la gente le tema.
A menudo acompaña a Lord Kelven a los torneos, pero siempre se esconde en la tienda, antes del choque, porque le dan miedo.
Tuor el Oso

martes, 29 de noviembre de 2011

El Halcon Niveo de Saarema

"Eminencia, el Maestro Cetrero Gweyren os espera abajo, para la caceria de esta mañana. Dice que el halcon niveo, obsequio del Principe Lothar, ya esta listo para la caza. Es una pena, que haya mudado el plumaje, ya que hasta invierno no lo veremos con las plumas blancas. Logico, ya que en Horniara hace mas calor que en Saarema. Tal y como ordenasteis, el Halcon se llama Wayhir; Aullido"

Maestro Cetrero Gweyren con Wayhir

El sequito aumenta.........

"........en la embajada de Lord Kelven Wyndoë. El Canciller Supremo ha tenido a bien acceder a las peticiones de su bufón, Forbus, para ver en persona la Corte Real, y poder deleitar a la familia de Su Alteza, con nuevos versos y melodías. También es cierto que el Canciller Supremo podrá descansar tranquilamente una temporada, de los afilados versos del bardo, que en mas de una ocasión le han causado problemas. La marcha del bardo se ha realizado esta mañana en un velero ligero de su Eminencia, con la advertencia de no crear ningún problema diplomatico, o de cualquier tipo, bajo castigo mayor, además de dejar en reposo sus encantos con las damas de la Corte, hasta la vuelta a Qesr Valdir."

Forbus

lunes, 28 de noviembre de 2011

Dentro del "Templanza"




Bajo el castillo de popa, en las estancias de Capitán Hankcrow, suena la música de un bardo, disfrazado de rey de las hadas, mientras compone melodías picaras, y el publico allí congregado, corea, canta y maldice, mientras entrechocan las jarras de groc hothiano. El Capitán se encuentra hablando con su mano derecha, Kurtz Ojo de Lince.











-Mi Capitán, no entiendo porque debemos permanecer aquí. Si no fuera por el groc, los hombres estarían saqueando este puerto- explica Kurtz.
-Mi querido Kurtz, los tiempos están cambiando, y hay que progresar con ellos. Tras muchos años de saquear, robar y matar, lo único que hemos conseguido son cicatrices y dolores.-
-Bueno, y algunos hijos bastardos, ahahaha- ríe Kurtz. La risa de este hombre es tremendamente molesta.
-Si, ese es un mal propio de la piratería, Amen de las molestas ladillas- dice el capitán, mientras se lleva las manos a sus innombrables y se rasca con furor. -El problema, amigo mio, es que a la larga es mas rentable vender los planos de mi navío, y medrar en la futura armada de la República, que continuar con nuestras pillerías. Además si no funciona, volveremos a la piratería.-
-Lo entiendo Capitán, pero, lo que no se es porque no han destinado a este navío, y porque no estamos en el mar-
-Porque la tripulación, tal y como ves, todavía se esta adaptando, mi querido ciclope. Y además estamos en espera de recibir misión. Por ahora, la República nos paga por esperar en nuestro nuevo navío, el Templanza, y además nos surte de buen groc- el capitán se lleva un trago a la boca -Que mas pedir.
-Pues hombre, mi capitán, que nos dieran un barco mas potente, porque este dromon esta obsoleto, y además me han dicho que se usaba para transportar cerdos. De ahi el olor nauseabundo-
-Vamos, vamos, deja de quejarte de una vez, sino quieres que te cuelgue del palo mayor....-
-Mi capitán este navío no tiene palo mayor, ambos son iguales.-
-Por el profeta, Kurtz, eres desquiciante- el capitán profiere un bufido
-Si Capitán.

Capitan Hankcrow
Kurtz Ojo de Lince